miércoles, 21 de noviembre de 2012

José Vasconcelos.




En la obra de Vasconcelos existe una rica filosofía, en torno al mundo en relación con el hombre, la cual se  concreta con énfasis especial en una  estética con sentido cultural para la formación humana.
A pesar de que existen varios trabajos valiosos sobre la obra de José Vasconcelos, aún se carece, en mi criterio, de un estudio sistematizado sobre su Filosofía  humanista y las determinaciones concretas en que se expresa, particularmente su relación con la estética y el sentido cultural en que se funda toda su cosmovisión humanista. Precisamente esta obra aborda la filosofía del destacado filósofo mexicano con sentido holístico- cultural y en su complejidad real. Esto significa que la novedad de los resultados obtenidos no se reduce sólo a la sistematización del problema, sino además, a la aprehensión de nuevas aristas de su rico pensamiento, con visión de totalidad.
El libro está estructurado en dos capítulos y su desarrollo transcurre de lo general  a lo particular, sin perder de vista las varias mediaciones en que se despliega como sistema. En el primer capítulo: Ser y devenir del pensamiento y la obra de José Vasconcelos, se trabaja el proceso de formación y desarrollo  del pensamiento y de su obra, incluyendo el contexto sociocultural en que se desarrolla, las influencias que recibe, así como el marco teórico general en que se funda la aprehensión filosófica del pensador mexicano. Esto se concreta en tres epígrafes, que si bien no agotan el contenido significativo del capítulo, al menos se aproxima a sus momentos medulares. Estos son: 1. Acercamiento a su vida, pensamiento y obra. 2. Especificidad de su cosmovisión, que incluye aspectos esenciales de su filosofía humanista y otras determinaciones concretas, y  3. Epistemología, valores, ciencia, técnica y cultura iberoamericana y las determinaciones concretas que dan cuenta de un pensamiento sistematizado y maduro.



Principales propuestas ideológicas,
políticas y su actitud ante el progreso social
El corpus del pensamiento de Vasconcelos está integrado por una copiosa autobiografía, una historia de México y por supuesto, de un sistema filosófico compuesto de una metafísica, una ética, una estética y una historia de la filosofía, que intenta coronar con una teodicea.
La conformación del criterio filosófico de Vasconcelos tiene como antecedente una fuente plural de pensadores que consolidaron su ideología y su visión del mundo.
La escuela de Mileto le enseñó que todo es devenir; Heráclito le dio pesimismo fundamental... en Plotino supo lo que es el éxtasis... los filósofos alemanes... todo debe pasar por la razón. El impulso, el deseo, la energía son la base del Universo. Kant fijó en su mente que toda Metafísica es intuitiva. Con Schopenhauer recibió... la confirmación en el pesimismo, y Nietzsche lo hizo comulgar con la tragedia del mundo. En Francia, Bergson le ha mostrado como deben cerrarse los ojos, abriendo el alma al rumor invisible (Fernández, 1942: 20).
La filosofía de Vasconcelos se caracteriza por su antiintelectualismo, rechaza el pragmatismo como teoría del conocimiento, aunque reconoce el valor de la ciencia y la considera como un preludio a la especulación filosófica. Considera que el instrumento propio de la filosofía no es la razón, sino la intuición emocional, que es el dato primario de toda existencia, que permite ahondar en las esencias de las cosas. “Su concepción metafísica consiste en un emanatismo inspirado en Plotino, que partiendo del átomo material pasa por lo orgánico, lo psíquico hasta desembocar en lo Uno absoluto” (Ramos, 1993: 166-167). La filosofía para Vasconcelos es un peldaño para ascender a Dios, es decir, nos lleva de los estadios inferiores del ser, hasta la fusión con lo divino.
José Vasconcelos es un filósofo activo, sus teorías intentan ser una vasta síntesis de todos los hechos, de todas las ideas y de todas las emociones que se entrecruzan en el cosmos.
Su propuesta política tenía como fin una sociedad mexicana con un orden social y económico más justo, en que el respeto de la libertad fuera elemento prioritario. Su quehacer político estuvo dirigido a lograr una sociedad democrática que permitiera el desarrollo integral de todos los individuos.
Congruente con su propuesta monista también planteó la unidad de las naciones con un mismo idioma y una raza común, esa unidad de pueblos la llamó Iberoamérica, sociedades que comparten una personalidad propia y un mismo destino y corona su propuesta aludiendo al fin último de la historia de los pueblos iberoamericanos, que es producir una síntesis de las cuatro razas existentes: la negra, roja, amarilla, y blanca, de la que emerge victoriosa la quinta raza, la raza cósmica, que representa al hombre nuevo, con una cultura de esencia espiritual.
Su actitud ante el progreso es por demás elocuente, a través de la educación, en su parte técnica, práctica y aplicada, el mexicano logra el dominio de su entorno físico, socioeconómico y puede aspirar al derecho, a la seguridad social y al bienestar material.
La propuesta educativa de Vasconcelos conlleva a formar el hombre capaz de valorar la vida desde un punto de vista personal, de ser autogestor de su sustento bajo el principio de que todo hombre de trabajo estará en condiciones de conquistar un progreso para él y por ende para toda la sociedad.
Sobre el desarrollo de la ciencia y la técnica
La finalidad de la ciencia según Vasconcelos, es enseñarnos a aprovechar el objeto, que ubica como la “física del conocimiento”. Los conocimientos del corpus de la ciencia tienen carácter objetivo y pragmático, también intelectual y teórico. Aclara que mientras sólo se trate de cuestiones de técnica, bastará con ejercicios de adiestramiento y cuando aparece el teórico que investiga la ley del objeto y la ley del sujeto y la manera de sus relaciones y convergencias, entonces nace la ciencia. De manera textual, Vasconcelos nos dice: “En rigor, la ciencia no es otra cosa que la teoría de la técnica, la manera más general de nuestras relaciones con el objeto” (Fernández, 1942: 66).
 Nos dice Vasconcelos que para aprender la técnica se acude a la escuela, aunque no basta, lo que falta es reflexionar, utilizando la razón inductiva y deductiva para investigar, para coordinar el contenido de la experiencia científica: “Para enseñar entonces la ciencia conviene por lo mismo, un método a la vez práctico y teórico” (Ibíd.: 68).
Lo que propone nuestro filósofo mexicano es que los programas educativos deben ser flexibles en la metodología adaptada para cada disciplina “... el método ha ser activo para los aprendizajes que impartan adiestramiento, pero intelectualista, lógico y teórico para el conocimiento que precede y supera y engendra la práctica (Ibíd.: 69).
De lo anterior sigue que la escuela activa es la que se refiere al trabajo, la escuela intelectualista la que se refiere al aprendizaje de la ciencia abstracta; la escuela ética es la que se refiere al conocimiento de los valores y también remarca el proceso del conocimiento que va de lo concreto a lo abstracto.
Concepciones sobre el papel de la educación, el arte y la literatura
Vasconcelos planteó con toda seguridad que por medio de la educación y la cultura, los mexicanos tomarían conciencia de sus problemas internos, y los trascendería en soluciones inmediatas, hasta la conformación de un hombre nuevo: el hombre Iberoamericano, de ahí la necesidad de promover una cultura nacional y popular con acceso a todos los mexicanos.
La educación la consideró como el motor que genera conciencias, y además la que despierta el espíritu: “La verdadera novedad consistió en concebir la educación como una palanca para remover conciencias, como un despertar del mexicano, que se realizaría no sólo por la experiencia escolar, sino por la difusión de la cultura, de los libros” (Sametz de Walerstein, 1991: 11).
El importante papel que designa Vasconcelos a la educación, es el de rescatar al hombre de la ignorancia, el hacerlo libre mentalmente. Mediante la educación y la reflexión, el hombre descubre la verdad y alcanza la redención del espíritu. “La verdad y la belleza lo guían hacía su realización integral” (Ibíd.: 64).
Su proyecto educativo, pretendió producir un mexicano con una visión nueva, que tuviera como fundamento la esencia de la patria, que conociera sus raíces hispánicas e indígenas, y que a partir de esta toma de conciencia expresara todo lo humano en constantes maneras de superación.
Con relación al mejor método para conseguir los logros de la educación, Vasconcelos recomienda adoptar el más sencillo, el que sigue la realidad del saber en su desenvolvimiento natural e histórico: la deducción. “No hay educación sin un concepto general del mundo. El educador encontrará en su filosofía, el punto de partida de su pedagogía” (Fernández, 1942: 34).
El proyecto educativo de Vasconcelos es audaz, inteligente y visionario, pero lo más importante, es que creyó en el poder de la educación, como factor de igualdad social.

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