jueves, 22 de noviembre de 2012
demografia de poblacion de mexico
Situación Demográfi ca de México 1910-2010
Ma Eulalia Mendoza García
Graciela Tapia Colocia
Introducción
Durante los últimos cien años, las características de la
población de México se vieron determinadas de manera
sustantiva por diversas circunstancias, entre ellas el fi n
del Porfi riato, el periodo revolucionario y los posteriores
esfuerzos emprendidos para reconfi gurar la dinámica demográfi ca del país.
Las decisiones tomadas en diferentes momentos del
siglo XX en materia de planeación poblacional impactaron
cada uno de los componentes del cambio demográfi co y
las consecuencias de estas transformaciones, a su vez,
modifi caron la forma de concebir y dirigir la política de
población en el país.
Así, en el presente documento se distinguen dos estadios de la historia demográfi ca del siglo XX y principios del
XXI. La primera va de 1910 a principios de 1970, caracterizada, en primer lugar, por las consecuencias que tuvo el
movimiento revolucionario en la población y, en segundo
término, por la puesta en marcha de diversas estrategias
que, después del estallido social, buscaban poblar el país y
recomponer su dinámica poblacional.
La siguiente fase demográfi ca del último centenario
comprende la segunda mitad de la década de los años 70
y se extiende hasta nuestros días. El evento que marca
el inicio de esta nueva etapa en la demografía del país es
la instrumentación de la ley de población vigente hasta
el día de hoy, marco a partir del cual se logra contener el
acelerado crecimiento de la población, con la consecuente necesidad de enfrentar las implicaciones propias de la
transición demográfi ca —entre ellas el envejecimiento
poblacional—, así como problemas relativos a la distribución de la población y su movilidad dentro y fuera del
territorio mexicano.
Aunque parezca evidente, es importante destacar que
la capacidad para identifi car, analizar e interpretar las transformaciones demográfi cas se encuentra estrechamente
ligada a la evolución de los instrumentos de captación de
información. Durante los últimos cien años, las estadísticas poblacionales en México han experimentado notables
modifi caciones no sólo en el volumen y naturaleza de la
información que recaban, sino también en la calidad de los
datos que proveen.
De esta manera, en el documento se analizan los principales cambios en los niveles y tendencias de los componentes del cambio demográfi co durante el último siglo, a
partir de la información disponible sobre el comportamiento
de cada uno de sus elementos, a saber, la fecundidad, la
mortalidad y la migración interna e internacional.
Previo al análisis referido, el artículo se detiene brevemente en la descripción general de las principales fuentes de
información estadística en materia demográfi ca, a fi n de dar
cuenta de la evolución de las mismas a través del tiempo.
Las fuentes de información
Los primeros indicios que existen sobre el uso de la estadística demográfi ca datan del año 1116 de nuestra era y
provienen de los monumentos, códices y jeroglífi cos de los
primeros pobladores indígenas que llegaron al gran Valle
de México. Una muestra de ello es el recuento que realizaba la población chichimeca cuando se encontraba bajo
el mando del rey Xólotl; el recuento consistía en que cada
persona depositara una piedra en un montón que después
sería contabilizado. Este montón de piedras era llamado
Nepohualco o Contadero.
Durante la época de la Colonia se llevaron a cabo diversos ejercicios estadísticos en materia de población, sin
embargo, fue hasta 1790 cuando por mandato del Conde de
Revillagigedo se efectuó el primer trabajo importante y sistemático de estadística demográfi ca en el país, que consistió 12
La situación demográfi ca de México 2010
gráfi cos innegables; algunos de los cuales no han revertido
su tendencia desde entonces —como el incremento en
la esperanza de vida, el decrecimiento de la mortalidad
infantil o el crecimiento de la población urbana frente a la
rural— mientras que otros no han seguido una evolución
lineal —como la fecundidad— e, incluso, se espera que en
el futuro se comporten de manera inversa a como lo han
hecho hasta ahora —como la mortalidad general.
De acuerdo con datos del censo de 1910, México contaba entonces con una población cercana a 15.2 millones
de habitantes (7.5 millones de hombres y 7.7 millones de
mujeres) y su estructura por edad era sumamente joven,
pues 42% de la población correspondía a individuos de
15 años de edad o menos. Entonces, la proporción de
adultos mayores (65 años y más) representaba apenas al
2% del total.
La lucha revolucionaria con la que el país entra a la
segunda década del siglo XX impactó notablemente no
sólo la vida social y política de México, sino también sus
características demográfi cas. En el denominado Censo
General de Habitantes de 1921 ofi cialmente se contabilizó a una población de 14.3 millones de habitantes
(7.0 millones de hombres y 7.3 millones de mujeres),
1
es decir, alrededor de 900 mil habitantes menos. En la
historia demográfi ca del país, éste es el único ejercicio
censal que ha registrado un monto de población inferior
al del censo precedente.
El decremento en el volumen de la población, registrado
a once años de iniciado el movimiento armado, obedece a
las muertes ocasionadas por el mismo confl icto, pero también a otros factores, como el incremento de la migración,
la disminución de los nacimientos, así como la mortalidad
por propagación de enfermedades infecciosas y parasitarias,
tales como la infl uenza española, brotes de tifo, meningitis, fi ebre tifoidea y sarampión. La escasa tecnología en
materia de salud de la época y las difíciles condiciones que
experimentaba la infraestructura sanitaria del país en aquel
momento, difi cultaban el tratamiento de las enfermedades,
las cuales terminaban por convertirse en epidemias.
Sin embargo, en los años posteriores al periodo revolucionario el proceso de reconstitución del país mejoró de
en un censo que se levantó durante tres años y que reunía
información sobre las características de la población, de los
recursos naturales, y de la manufactura, entre otros.
Después de consumarse la Independencia, Lucas Alamán (1830-1832) promovió por decreto, en mayo de
1831, la realización del censo de población. Posteriormente, el presidente Manuel González (1880-1884) creó en
mayo de 1882 la Dirección General de Estadística (DGE),
que tenía por objetivo recabar, clasifi car y publicar los datos
estadísticos de la población.
A partir de 1900 se estableció el levantamiento de
un censo cada diez años, lo cual se ha cumplido de forma
ininterrumpida hasta la fecha y con un número creciente
de variables de interés involucradas (véase cuadro 1 del
Anexo). Alrededor de ese periodo se comenzó a obtener la
información proveniente de los registros administrativos,
organizando entonces una serie de estadísticas vitales que
va de 1893 a 1910. Como los registros actuales, la principal
función de dicha información era contar con datos sobre
nacimientos, defunciones y matrimonios.
Como es posible observar, el interés por conocer características básicas de la población, como su volumen,
estructura y composición, existe desde tiempos ancestrales
y, desde entonces, alienta el diseño de instrumentos de
recolección de información cada vez más detallados y de
mayor envergadura.
Según se verá más adelante, conforme transcurre el
tiempo, la dinámica social tiende a tornarse cada vez más
compleja, afectando el comportamiento de las variables
demográfi cas, al mismo tiempo que se ve alterada por las
mismas. Esta interrelación de estrecha reciprocidad requiere de instrumentos progresivamente más refi nados para su
análisis, lo cual obliga a mejorar la calidad y la cantidad de
la información recabada.
De este modo, a partir de las fuentes de datos disponibles hasta el momento, a continuación se destacan algunos
de los rasgos más notorios de la evolución de la población y
sus componentes en México, a partir de la segunda década
del siglo XX, signada indudablemente por el movimiento
revolucionario.
Evolución de la población y sus políticas
A un siglo de iniciado el movimiento de la Revolución
Mexicana, el país ha vivido una serie de cambios demo-
1
Se estima que durante este periodo, se perdió un millón de vidas e incluso
algunos autores sostienen que de no haber atravesado México por los años
que ocuparon a la Revolución, el número de habitantes en el país pudiera
haber ascendido a 17.2 millones de personas (CONAPO, 1993:20).13
Situación Demográfi ca de México 1910-2010
Las acciones emprendidas por la administración pública
bajo la orientación de esta ley se relacionaban, sobre todo,
con políticas pronatalistas, incentivos a la inmigración de
extranjeros y con la repatriación de mexicanos que habían
dejado el país por el confl icto armado.
Las mismas preocupaciones se plasmaron en la Ley
General de Población de 1947. En la nueva década se
experimentaba ya un periodo de crecimiento económico
importante que requería ser traducido en desarrollo social.
Este documento destacaba la importancia de promover la
natalidad, la necesidad explícita de disminuir la mortalidad
y la procuración de inmigrantes, preferiblemente “extranjeros sanos de buen comportamiento y que sean fácilmente
asimilables a nuestro medio con benefi cio para la especie
y para la economía del país.”
3
Como producto de tales políticas poblacionistas, en
1950 México contaba ya con 25.8 millones de habitantes
y con una estructura por edad aún muy joven (42% de la
población tenía menos de 15 años). El énfasis de décadas
anteriores en la política de poblar México mostró claramente sus efectos a principios de los 60, cuando la tasa de
crecimiento medio anual ascendió a 3.1% y la población
se situó en 34.9 millones de habitantes (17.4 millones de
hombres y 17.5 millones de mujeres).
En esta etapa de vertiginoso incremento en algunos
indicadores demográfi cos, la atención en la política de
población y, por ende, en la planeación demográfi ca, dejó
de centrarse en fomentar el incremento poblacional y se
focalizó, mediante el debate político que se extendió a
décadas posteriores, en considerar a dicho incremento
como un condicionante necesario para detonar y sostener
el proceso de desarrollo económico y social, pero que debía
comenzar a controlarse.
Así, los años 70 estuvieron marcados por la toma de
decisiones cruciales en materia de planeación demográfi ca
que dieron un nuevo giro a la forma de entender y conducir
la relación entre la población y el desarrollo. La explosión
demográfi ca prevaleciente amenazaba con volver insufi -
cientes los recursos generados por el crecimiento econó-
mico y ya comenzaban a ser evidentes las desigualdades en
el reparto de los dividendos de dicho crecimiento.
En su primer informe de gobierno, el entonces presidente Luis Echeverría Álvarez declaró que la población
manera sensible las condiciones de vida de la población,
avance que se ha sostenido gradualmente a través del
tiempo, aunque el perfi l epidemiológico ha tendido a
complejizarse. De este modo, desde entonces el incremento poblacional en términos absolutos ha sido constante
(véase gráfi ca 1).
Grafi ca 1. Población total por sexo y década
1910-2010
Fuente: Censos de Población 1910-2000. CONAPO: Indicadores demográfi cos,
2005-2030.
3
Ley General de Población, 1947. Artículo 7.
Al inicio de la década de los años 30, México aún se
encontraba convulsionado, tanto por acontecimientos
nacionales —como la crisis política del momento que derivó en el asesinato de Álvaro Obregón en 1928—, como
internacionales —la crisis económica causada por la Gran
Depresión de 1929.
Ante la necesidad imperiosa de recomponer la dinámica
social del país y sentar las bases para su desarrollo, tomó
fuerza la noción que relaciona a éste con el volumen de la
población. Así, durante el gobierno de Lázaro Cárdenas, el
objetivo de poblar a México a través de diversas iniciativas
fue consignado en la primera Ley General de Población del
país, promulgada en 1936.
2
2
La tarea requirió de un arduo desempeño en diferentes ámbitos que
desde la Constitución de 1917 se venían fortaleciendo. Por ejemplo, en la
Constitución se determinaba ofi cialmente una nueva división geopolítica del
territorio. En el Censo de 1921 aparecieron por primera vez las entidades
de Baja California, distrito Norte y Baja California, distrito Sur, además de
Nayarit (INEGI 1999). 14
La situación demográfi ca de México 2010
había alcanzado los 50 millones de habitantes y pronosticaba que “previsiblemente la población del país se
duplicará antes de que transcurra un cuarto de siglo”.
4
De
haberse mantenido los patrones de crecimiento alcanzados
en 1970, las predicciones del gobierno en turno podrían
haberse cumplido, sin embargo, la visión que se tuvo en
el momento derivó en la aplicación de una política demográfi ca sin precedentes.
En ese año los temas poblacionales impulsaron internacionalmente a México como un país a la vanguardia en
la materia. En 1974 la ONU distinguía a nuestro país como
la sede de la Conferencia Mundial del Año Internacional de
la Mujer, en donde se reiteró que la política demográfi ca de
cada nación depende de su voluntad soberana, que debe
integrarse a la estrategia general sobre el desarrollo y respetar al ser humano y a la pareja, única responsable de elegir
de manera informada y libre el número y espaciamiento
de los hijos. En este contexto se promulgó la nueva Ley
General de Población de 1974 y, por mandato de ésta, en
1975 se creó el Consejo Nacional de Población (CONAPO),
que a partir de entonces sería el órgano encargado de la
planeación demográfi ca del país.
Cien años de transformaciones en
los componentes del cambio demográfi co
El comportamiento demográfi co de la población se encuentra condicionado por la dinámica de sus componentes, es
decir, la fecundidad, la mortalidad y la migración, tanto al
interior como al exterior del territorio. La evolución de cada
uno de estos elementos será documentada a continuación,
en función de la disponibilidad de información estadística
en los últimos cien años.
Alrededor de 1910, en el país ocurrían 31.8 nacimientos por cada mil habitantes y 32.1 defunciones por mil
habitantes, es decir, la relación entre los “ingresos” y los
“egresos” de la población de aquella época era prácticamente de uno a uno, lo cual difi cultaba sobremanera que
el volumen de la población aumentase.
Como es posible apreciar en la gráfi ca 2, la mortalidad
mantuvo un comportamiento ascendente durante la dé-
cada de los años 20, lo cual refl eja el impacto que tuvo la
lucha armada y el contexto epidemiológico que la circundó
durante la época. En 1930, la tasa de mortalidad se ubicó
en 26.7 defunciones por cada mil habitantes, una tasa
aún muy alta aunque menor a la observada años atrás. A
partir de este momento, la tendencia de este indicador se
mantuvo en franco descenso, disminuyendo de 22.8 en
1940 a 4.9 en 2000 (véase gráfi ca 2).
4
Este pronóstico se cumplió 32 años después cuando la población de
México alcanzó 100.1 millones de habitantes.
Gráfi ca 2. Población y Tasas de Mortalidad y Natalidad,
1910-2010
Fuente: Estimaciones del Consejo Nacional de Población. INEGI, Estadísticas
Históricas de México, 2009.
Al respecto, se espera que en el futuro la tasa de mortalidad inicie una trayectoria ascendente, como resultado
del proceso de envejecimiento demográfi co por el que
el país ya transita. Es decir, el perfi l de la mortalidad del
futuro será sustantivamente distinto al que se observaba
en las primeras décadas del siglo XX, cuando cerca de la
mitad de las muertes se concentraba en individuos menores de 15 años; en la actualidad lo hace en personas
de 65 años o más.
Al interior de la mortalidad, en estos 100 años de
recuento demográfi co, destaca el comportamiento de la
mortalidad infantil, un indicador clave en la esperanza
de vida de la población, considerado también como una
aproximación a las condiciones de desarrollo y bienestar de
una sociedad particular, en la medida en que sus causas son
generalmente prevenibles y tratables a bajo costo.15
Situación Demográfi ca de México 1910-2010
Ahora bien, mientras la mortalidad iniciaba una trayectoria descendente de muy largo aliento, el número de
nacimientos que ocurrían en el país aumentó de forma
notable y después se mantuvo constante por varias décadas, aproximadamente hasta 1970. Durante este periodo,
la disminución de la pérdida de población por mortalidad y
el incremento en el número de individuos que se incorporaba a la misma a través de la natalidad, trajo consigo un
vertiginoso crecimiento poblacional.
En cuanto a la reproducción de la población, la
tasa global de fecundidad (TGF) es otro indicador que
muestra claramente la relación recíproca y de mutua
determinación entre el comportamiento demográfi co
de una sociedad y las acciones de política pública que
buscan orientar dicho comportamiento hacia el desarrollo
de la población, incluso en temas tan íntimos como la
reproducción biológica. En un momento en que se consideró que el volumen de una población se asociaba con
mayores niveles de crecimiento económico y bienestar,
la fecundidad fue incentivada desde la política pública,
mientras que cuando se sostuvo que el crecimiento debía
ser regulado en aras de la distribución equitativa de los
benefi cios del desarrollo, este componente del cambió
demográfi co fue controlado.
Las fuentes de datos históricos registran en 1930 una
TGF de 6.0 hijos promedio por mujer a lo largo de su vida
fértil. Las intervenciones públicas de corte pronatalista tuvieron el efecto esperado y, casi 40 años después (1968),
la TGF alcanzó un nivel máximo en la historia del país de
7.1 hijos por mujer.
Las acciones estipuladas en la Ley General de Población, vigente hasta nuestros días, contemplaban desde
mediados de 1970 la regulación de la fecundidad a partir
de dos estrategias estrechamente vinculadas: por una
parte, la difusión de información sobre los benefi cios
de planear el número de hijos que se deseaba tener y de
espaciar dicha descendencia; por otra parte, se establecía
la provisión de información, servicios y tecnología anticonceptiva que permitiera a los individuos concretar sus
preferencias reproductivas, en las mejores condiciones
de salud posibles.
De esta forma, en México, como en otros países del
mundo, el uso de anticonceptivos es el componente que
más ha contribuido a la reducción de los niveles globales
de fecundidad. La prevalencia del uso de métodos anticonceptivos mantiene un comportamiento ascendente hasta
A principios del siglo XX, la mortalidad infantil llegó a
alcanzar las 320.8 defunciones por cada mil nacidos vivos.
Es decir, alrededor de uno de cada tres recién nacidos no
sobreviviría el primer año de vida. En 1930 el indicador
alcanzaba las 131.6 defunciones por cada mil nacimientos. Sin embargo, a mediados del siglo XX, las sustantivas
mejoras experimentadas en la atención de la salud de la
población, así como las campañas nacionales para erradicar brotes y epidemias de enfermedades infecciosas y
parasitarias, como el paludismo, lograron disminuir la tasa
a 92.3 defunciones por cada mil nacidos vivos a principios
de los años 60.
Aunque la mortalidad infantil ha evolucionado en
cuanto a sus causas, las enfermedades infecto-contagiosas
ocuparon por décadas los primeros lugares. En la actualidad,
las primeras causas de muerte de infantes son las afecciones
perinatales y las anomalías congénitas, padecimientos que,
si bien son más complejos, también son detectables en fases
tempranas que permiten la intervención, siempre y cuando
se fortalezca la práctica de las revisiones prenatales y se
eviten en lo posible los embarazos no planifi cados. Esta
evolución en los patrones de mortalidad infantil permite
que, en 2010, el indicador haya logrado ubicarse en 14.2
defunciones por cada mil nacimientos.
Los niveles de mortalidad y, en particular, de mortalidad infantil impactan de manera directa la esperanza
de vida de la población. De esta manera, a principios del
siglo XX, la alta mortalidad infantil acompañaba a una baja
expectativa de vida al nacimiento que fl uctuaba alrededor
de los 25 años.
Las transformaciones en la forma de concebir y atender la salud de la población lograron que, para 1940, este
indicador se situase en los 41.5 años (40.4 hombres y
42.5 mujeres), aunque sus niveles todavía estaban muy
distantes de los alcanzados por países desarrollados.
5
En 1970, los mexicanos alcanzaron una esperanza de
vida de 61.9 años (60.0 para hombres y 63.8 para mujeres). En 2010, la esperanza de vida total al nacimiento es
de 75.4 años, lo cual es un refl ejo de los logros en materia
de salud y desarrollo, pero también un anuncio de cómo,
al vivir cada vez más, la mortalidad trasladará su peso preponderante hacia las edades más avanzadas de la vida.
5
En ese mismo año, España alcanzó una esperanza de vida al nacimiento de
50.1 años (47.1 hombres y 53.2 mujeres). (Goerlich y Pinilla, 2006).16
La situación demográfi ca de México 2010
nuestros días, aunque los incrementos son cada vez más
reducidos, conforme se alcanza un umbral ya alto. En 1976,
sólo tres de cada diez mujeres en edad fértil unidas regulaban su fecundidad mediante el uso de algún anticonceptivo.
En 1987 esta proporción aumentó a cinco de cada diez y
en 2009 son poco más de siete de cada diez.
Así, el objetivo de reducir el número de nacimientos
se fue concretando de forma gradual. En 1980, la TGF ya
había disminuido a 4.8 hijos por mujer y el día de hoy las
mujeres mexicanas tienen dos hijos, en promedio, a lo largo
de su vida reproductiva.
Otra parte fundamental de la dinámica demográfi ca es
la movilidad de los individuos, tanto al interior del territorio
nacional como fuera de él. La migración en México es un
componente que ha experimentado notables transformaciones a lo largo de los últimos cien años, modifi cando a lo
largo de la historia su peso específi co en los procesos del
cambio demográfi co.
En el último periodo de la lucha revolucionaria que
pondría fi n a la gestión de Porfi rio Díaz, la migración se
vio incentivada tanto por el traslado de tropas como por
el desplazamiento de gente que huía de lugares en donde
había constantes enfrentamientos bélicos. Dichos desplazamientos no necesariamente llegaban hasta la frontera
norte pero, entre los que lo hacían, existía la intención
de internarse en Estados Unidos (Gutiérrez,1995). El
país vecino repatrió en forma masiva población de origen
mexicano en los años posteriores al fi n de la Revolución
y se estima que entre 1929 y 1935 regresaron a México
más de medio millón de personas que tuvieron que ubicarse
principalmente en ciudades fronterizas del norte del país
(Gutiérrez, 1995).
Aunque durante estas primeras tres décadas del siglo
XX no se expidió ninguna ley de población y de distribución territorial, la coyuntura propició acciones que posteriormente se materializaron en leyes en ambos lados de
la frontera, incentivando desplazamientos poblacionales
hacia la región norte de México.
Un ejemplo de ello es la puesta en marcha del convenio suscrito para la contratación de braceros mexicanos en Estados Unidos, así como la difusión de sus
benefi cios. Se mencionaba, por ejemplo, que “algunas
de las cláusulas del referido arreglo han tenido como
consecuencia que se eliminen en algunas regiones las
prácticas discriminatorias que prevalecían en contra de
nuestros compatriotas”.
Asimismo, se reportaba que habían cruzado el territorio nacional 11 300 personas como transmigrantes y se
concedía la calidad de inmigrados a 3 700 extranjeros.
6
A
principios de los años 50, la cifra ofi cial registró a 106 mil
residentes extranjeros en México.
La migración de mexicanos a los Estados Unidos se
incrementó de manera importante a partir de la segunda
mitad del siglo pasado. Se estima que en 1970 los mexicanos que residían en aquel país sumaban alrededor de
800 mil personas.
El análisis que se ha hecho de la migración internacional
ha evolucionado a lo largo del tiempo, pero la perspectiva
sigue siendo básicamente la misma pues se sostiene que se
trata de un fenómeno que se origina en la desigualdad en
el nivel de desarrollo de distintas regiones del país. En su
quinto informe de gobierno el presidente Echeverria declaraba que: “Este fenómeno… obedece fundamentalmente al
abandono en que se tuvo a nuestra vida rural… La solución
al problema de los braceros depende, pues, de nuestros
propios esfuerzos. Los campesinos deben tener una vida
digna en su propio país.” Asimismo, reiteraba que no había
celebrado un nuevo convenio de trabajadores migratorios
con Estados Unidos porque las condiciones propuestas no
convenían a los intereses de México (Echeverría, 1975).
A pesar de las condiciones en las que transcurre el
proceso migratorio en la gran mayoría de los casos, en
particular la migración internacional hacia Estados Unidos
ha sido un fenómeno muy intenso, con largas etapas de
crecimiento. La población mexicana que residía en aquel
país en 1980 era de 2.2 millones de personas, el triple de
lo observado en 1970. A partir de la década de los 80 este
fenómeno entra en una fase de crecimiento acelerado y
cambian notablemente sus modalidades y circunstancias,
incrementándose drásticamente el volumen de personas
migrantes sin documentación.
En el 2000 la población de mexicanos residentes en
Estados Unidos aumentó a 8.1 millones y en 2007 eran
ya 11.8 millones (véase gráfi ca 3), los cuales representan
alrededor de 4% de la población total de ese país.
Por otra parte, la migración interna se convirtió poco
a poco en un elemento determinante de los cambios en la
distribución demográfi ca del país. Como ya ha sido referi-
6
Cuarto informe de gobierno del presidente Miguel Alemán Valdés, 1 de
septiembre de 1950.17
Situación Demográfi ca de México 1910-2010
do, la imperiosa necesidad de poblar el país se relacionaba
de manera directa con un mayor crecimiento económico,
en tanto políticamente se deseaba mostrar al exterior la
fortaleza de un país en reconstrucción, sin embargo, este
cometido no fue fácil de lograr.
La dispersión de la población en el país en aquella
época se refl ejaba en el porcentaje predominante de
población rural: en 1910 más del 70% de la población
habitaba en zonas rurales y menos de la tercera parte se
ubicaba en zonas urbanas
7
(véase gráfi ca 4). Entidades
como Jalisco, Veracruz, Puebla, Guanajuato y Oaxaca
contaban con más de un millón de habitantes en ese
año, mientras que el Distrito Federal y Nuevo León no
rebasaban el millón de habitantes (720 mil y 365 mil,
respectivamente).
En los años 30 la población rural comenzó a perder
terreno lentamente frente a la urbana, que representaba
ya 33.5% de la población. Sin embargo, a partir de la
década de los 40, el país experimentó una intensa fase de
industrialización —fundamentalmente en torno al petróleo
y la manufactura— que detonó el crecimiento económico
y estimuló la generación y desarrollo de centros urbanos.
Asimismo, la región fronteriza del norte del país y sus localidades más habitadas se consolidaban de forma gradual
como producto de la repatriación de mexicanos ya referida
y del establecimiento escalonado de una franja de comercio
libre de impuestos. En esta región, el gran desarrollo comercial atraía mano de obra, cuyo traslado fue incentivado
desde ambos lados de la frontera
Veinte años después, en 1950, el incremento de población que tanto se buscó a principios del siglo XX, comenzaba
a materializarse de la mano de un intenso proceso de urbanización; para entonces, 57.4% de la población era rural y
42.6% urbana. Al inicio de la segunda mitad del siglo XX,
el Distrito Federal ocupaba ya el primer lugar en número
de habitantes (3 millones), seguido por Veracruz, Jalisco,
Puebla y Michoacán.
En la actualidad, la distribución de la población por
tamaño de localidad observada a principios del siglo XX
se revirtió totalmente, en vista de que siete de cada diez
habitantes del país reside en una localidad urbana.
El breve repaso que hasta aquí se elabora, muestra
cómo en los últimos cien años los componentes más
relevantes de la dinámica demográfi ca han modifi cado
radicalmente sus tendencias. Como se ha visto, se trata
de procesos de muy largo aliento, que afectan a y son
afectados por la dinámica social, económica y política
correspondiente a una época determinada. De ahí que
la política de desarrollo y cualquier acción que se desee
emprender en materia de bienestar, debe considerar a la
jose vasconcelos proyecto humanista
Fue al parecer José Vasconcelos precisamente el inductor de que durante el régimen del presidente Alvaro Obregón adoptase México oficialmente esa celebración del doce de octubre. Nombrado en 1920 rector de la Universidad Nacional de México, antes de pasar a ocuparse al año siguiente de la Instrucción Pública de Méjico, propuso José Vasconcelos, y fue aceptado, el famoso lema que todavía identifica orgullosa a la UNAM, lema que expresa de manera contundente la absoluta confianza en laraza (cósmica) como portavoz del espíritu (del mundo): «Por mi raza hablará el espíritu». (La Universidad Nacional Autónoma de Durango, fundada en 1957, adoptó el mismo lema: «Por mi raza hablará el espíritu»; y como en 1995 la Universidad de Ciencias y Artes del Estado de Chiapas adoptó como lema: «Por la cultura de mi raza», cabría sospechar que el espíritu ya esté hablando a la razatravés de la cultura.) En las páginas oficiales de la Universidad Nacional Autónoma de México puede leerse:
«Escudo de la UNAM. Durante su rectorado, José Vasconcelos dotó a la Universidad de su actual escudo en el cual el águila mexicana y el cóndor andino, cual ave bicéfala, protegen el despliegue del mapa de América Latina, desde la frontera norte de México hasta el Cabo de Hornos, plasmando la unificación de los iberoamericanos: 'Nuestro continente nuevo y antiguo, predestinado a contener una raza quinta, la raza cósmica, en la cual se fundirán las dispersas y se consumará la unidad.'
Lema de la UNAM. El lema que anima a la Universidad Nacional, Por mi raza hablará el espíritu,revela la vocación humanística con la que fue concebida. El autor de esta célebre frase, José Vasconcelos, asumió la rectoría en 1920, en una época en que las esperanzas de la Revolución aún estaban vivas, había una gran fe en la Patria y el ánimo redentor se extendía en el ambiente. Se 'significa en este lema la convicción de que la raza nuestra elaborará una cultura de tendencias nuevas, de esencia espiritual y libérrima', explicó el Maestro de América al presentar la propuesta. Más tarde, precisaría: 'Imaginé así el escudo universitario que presenté al Consejo, toscamente y con una leyenda: Por mi raza hablará el espíritu, pretendiendo significar que despertábamos de una larga noche de opresión.'
Himno de la UNAM. A través de la música, los propios universitarios han exaltado los valores y el orgullo de pertenecer a la Máxima Casa de Estudios. El Canto a la Universidad, escrito por Romeo Manrique de Lara y musicalizado por Manuel M. Bermejo, fue declarado himno oficial de la Universidad por el Rector Nabor Carrillo (1953-1961) y está escrito para ser cantado por un coro de maestros y alumnos: 'Universidad Universidad / Por mi raza el espíritu hablará / Por mi raza el espíritu hablará / (Maestros) / En el lema que adoptamos / Para nuestro laborar / El afán así expresamos: / Estudiar para enseñar / Somos los educadores / Nos anima el ideal / De encender los resplandores / Del camino sin fanal / Ser para los demás / Lo suyo a todos dar / Sabiendo para prever / Previniendo para obrar / (Alumnos) / En nosotros reside el anhelo / De alcanzar la verdad y el saber / Nuestras alas presienten el vuelo / De la ciencia, el amor y el deber / Que nos guíe la voz del maestro / A alcanzar el sublime ideal / Y un mañana de luz será nuestro / De la patria diadema triunfal / Universidad Universidad / Por mi raza el espíritu hablará / Por mi raza el espíritu hablará.» [agosto 2004]
Lema de la UNAM. El lema que anima a la Universidad Nacional, Por mi raza hablará el espíritu,revela la vocación humanística con la que fue concebida. El autor de esta célebre frase, José Vasconcelos, asumió la rectoría en 1920, en una época en que las esperanzas de la Revolución aún estaban vivas, había una gran fe en la Patria y el ánimo redentor se extendía en el ambiente. Se 'significa en este lema la convicción de que la raza nuestra elaborará una cultura de tendencias nuevas, de esencia espiritual y libérrima', explicó el Maestro de América al presentar la propuesta. Más tarde, precisaría: 'Imaginé así el escudo universitario que presenté al Consejo, toscamente y con una leyenda: Por mi raza hablará el espíritu, pretendiendo significar que despertábamos de una larga noche de opresión.'
Himno de la UNAM. A través de la música, los propios universitarios han exaltado los valores y el orgullo de pertenecer a la Máxima Casa de Estudios. El Canto a la Universidad, escrito por Romeo Manrique de Lara y musicalizado por Manuel M. Bermejo, fue declarado himno oficial de la Universidad por el Rector Nabor Carrillo (1953-1961) y está escrito para ser cantado por un coro de maestros y alumnos: 'Universidad Universidad / Por mi raza el espíritu hablará / Por mi raza el espíritu hablará / (Maestros) / En el lema que adoptamos / Para nuestro laborar / El afán así expresamos: / Estudiar para enseñar / Somos los educadores / Nos anima el ideal / De encender los resplandores / Del camino sin fanal / Ser para los demás / Lo suyo a todos dar / Sabiendo para prever / Previniendo para obrar / (Alumnos) / En nosotros reside el anhelo / De alcanzar la verdad y el saber / Nuestras alas presienten el vuelo / De la ciencia, el amor y el deber / Que nos guíe la voz del maestro / A alcanzar el sublime ideal / Y un mañana de luz será nuestro / De la patria diadema triunfal / Universidad Universidad / Por mi raza el espíritu hablará / Por mi raza el espíritu hablará.» [agosto 2004]

En 1925 publicó las 'Notas de unos viajes a la América del Sur' (Brasil, Uruguay, Argentina y Chile) antecedidas por un prólogo que da nombre a uno de sus libros más difundidos e influyentes: La Raza Cósmica, misión de la raza iberoamericana (publicado inicialmente por la Agencia Mundial de Librería, en Madrid). Parte Vasconcelos de la pugna feroz desde los primeros tiempos del descubrimiento y la conquista entre castellanos y británicos, entre el español y el inglés, latinidad contra sajonismo. Los yanquis serán el último imperio de una sola raza: el imperio final del poderío blanco, y el destino llevará a la raza mixta que habita el continente iberoamericano «a convertirse en la primera raza síntesis del globo», la raza cósmica, «que llenará el planeta con los triunfos de la primera cultura verdaderamente universal, verdaderamente cósmica». La decadencia del imperio español se habría producido por «una serie de monarcas extranjeros necios de remate como Carlos V, el César de oropel; perversos y degenerados como Felipe II; imbéciles como los Carlos de los otros números, tan justicieramente pintados por Velázquez en compañía de enanos, bufones y cortesanos, consumaron el desastre de la administración colonial» (frase que en la reedición del libro en 1948 se modera un poco: «una serie de monarcas extranjeros, tan justicieramente pintados por Velázquez y Goya, en compañía de enanos, bufones y cortesanos, consumaron el desastre de la administración colonial»), y «la estupidez napoleónica fue causa de que la Luisiana se entregara a los ingleses del otro lado del mar, a los yanquis, con lo que se decidió en favor del sajón la suerte del Nuevo Mundo», «la tontería napoleónica no pudo sospechar que era en el Nuevo Mundo donde iba a decidirse el destino de las razas de Europa, y al destruir de la manera más inconsciente el poderío francés de la América debilitó también a los españoles; nos traicionó, nos puso a merced del enemigo común. Sin Napoleón no existirían los Estados Unidos como Imperio Mundial».
Pero la colonización española creó el mestizaje y «esto señala su carácter, fija su responsabilidad y define su porvenir». Las cuatro razas de las que habla: la Blanca, la Negra, la Amarilla y la Roja (que es la americana, procedente nada menos que de la Atlántida y extendida de manera todavía más fantástica, Wegener por medio, en increíbles anacronismos ante los que Vasconcelos ni se inmuta) se irán mezclando sabiamente hasta producir la raza cósmica, pues serán «las leyes de la emoción, la belleza y la alegría» las que determinen los cruces, «con un resultado infinitamente superior al de esa eugénica fundada en la razón científica, que nunca mira más que la porción menos importante del suceso amoroso. Por encima de la eugénica científica prevalecerá la eugénica misteriosa del gusto estético» (esperamos que el libro de Vasconcelos no esté traducido al chino: «...no es justo que pueblos como el chino, que bajo el santo consejo de la moral confuciana se multiplican como los ratones, vengan a degradar la condición humana, justamente en los instantes en que comenzamos a comprender que la inteligencia sirve para refrenar y regular bajos instintos zoológicos»). También chirrían hoy bastante las consideraciones de Vasconcelos sobre la raza negra:
«Los norteamericanos se mantienen muy firmes en su resolución de mantener pura su estirpe, pero eso depende de que tienen delante al negro, que es como el otro polo, como el contrario de los elementos que pueden mezclarse. En el mundo iberoamericano, el problema no se presenta con caracteres tan crudos; [25] tenemos poquísimos negros y la mayor parte de ellos se han ido transformando ya en poblaciones mulatas. El indio es buen puente de mestizaje. (...) Actualmente, en parte por hipocresía y en parte porque las uniones se verifican entre personas miserables dentro de un medio desventurado, vemos con profundo horror el casamiento de una negra con un blanco; no sentiríamos repugnancia alguna si se tratara del enlace de un Apolo negro con una Venus rubia, lo que prueba que todo lo santifica la belleza. En cambio, es repugnante mirar esas parejas de casados que salen a diario de los Juzgados o los templos, feas en una proporción, más o menos, del noventa por ciento de los contrayentes. El mundo está así lleno de fealdad a causa de nuestros vicios, nuestros prejuicios y nuestra miseria. (...) Los tipos bajos de la especie serán absorbidos por el tipo superior. De esta suerte podría redimirse, por ejemplo, el negro, y poco a poco, por extinción voluntaria, las estirpes más feas irán cediendo el paso a las más hermosas. Las razas inferiores, al educarse, se harían [31] menos prolíficas, y los mejores especímenes irán ascendiendo en una escala de mejoramiento étnico, cuyo tipo máximo no es precisamente el blanco, sino esa nueva raza, a la que el mismo blanco tendrá que aspirar con el objeto de conquistar la síntesis. El indio, por medio del injerto en la raza afín, daría el salto de los millares de años que median de la Atlántida a nuestra época, y en unas cuantas décadas de eugenesia estética podría desaparecer el negro junto con los tipos que el libre instinto de hermosura vaya señalando como fundamentalmente recesivos e indignos, por lo mismo, de perpetuación. Se operaría en esta forma una selección por el gusto, mucho más eficaz que la brutal selección darwiniana, que sólo es válida, si acaso, para las especies inferiores, pero ya no para el hombre.» (José Vasconcelos, La Raza Cósmica, 1925.)
La filosofía humanista de José Vasconcelos
Dr. Feliciano Hernández Cruz |
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"¡Sólo las razas que no piensan ponen los techos a la altura de sus cabezas!” (Vasconcelos) “Y sólo tendremos patria y raza y noble imperio sobre una hermosa zona del mundo, ¡así que en nuestras almas el águila destroce a la serpiente!” (J. Vasconcelos, Cuando el águila destroce a la serpiente, 1921) “Estoy abrumado de qué hacer, pero he descubierto el secreto de no sentir el cansancio y tal como supones estoy libre de monstruos y serpientes y animado sólo por el impulso de las águilas”. (J. Vasconcelos, Carta a Alfonso Reyes, Julio 27 de 1920) El hombre de la genial impaciencia (Carlos Pellicer: poeta mexicano) ![]() ![]() ![]() ![]() ![]() |
preguntas de politica 2da parte..
preguntas
1.- ¿ cuales fueron las principales causas que originaron la revolución mexicana de 1910?
Económicas
-El problema de la tierra evidenciado por la concentración de tierras en pocas manos.
-Crisis agrícola contínua que ocasiona la baja productividad.
-Desarrollo de un régimen económico injusto.
-Las principales beneficiadas fueron las empresas extranjeras.
-Las principales perjudicadas fueron las masas trabajadoras.
Sociales
-Ausencia de una ley laboral.
-Pobreza Campesina
-Marcadas diferencias sociales.
Políticas
-Prolongada dictadura de Porfirio Díaz (1876-1911).
-La clase dominante era constituida por latifundistas, burguesía.
-El problema de la tierra evidenciado por la concentración de tierras en pocas manos.
-Crisis agrícola contínua que ocasiona la baja productividad.
-Desarrollo de un régimen económico injusto.
-Las principales beneficiadas fueron las empresas extranjeras.
-Las principales perjudicadas fueron las masas trabajadoras.
Sociales
-Ausencia de una ley laboral.
-Pobreza Campesina
-Marcadas diferencias sociales.
Políticas
-Prolongada dictadura de Porfirio Díaz (1876-1911).
-La clase dominante era constituida por latifundistas, burguesía.
2.- linea de tiempo de los princiales logros de los gobiernos que sucedieron a Diaz.
Vicente Fox Quesada (2000-2006)
Nació en la Cd de México el 02 de julio de1942
Lic. en Administración de Empresas (pasante)
Universidad Iberoamericana
Partido Acción Nacional
Primera Dama Martha Sahagún Jiménez
Logros de su Gobierno
Primer presidente de la Alternancia después de 71 años de ejercicio del poder del partido hegemónico del PRI
- Control de la inflación en un 4.48% en promedio en su sexenio
- Disminución de la deuda externa de 76 011.4 millones de dólares en el año 2000, se redujo a 64 342.2 millones de dólares en el 2006
- Incremento las reservas internacionales de 33 555 millones de dólares en el 2000, incrementándola en 68 701 millones de dólares en el 2006
- Incremento el gasto en desarrollo social
- Cifra record de 3 millones de créditos para vivienda nueva
- Transparencia y acceso a la información pública con la creación del IFAI
Datos Negativos
No haber cumplido con sus promesas de campaña, un mal manejo de la política exterior, asi como las ocurrencias que lo caracterizaron al romper con las formalidades de un mandatario, el protagonismo desmedido de su esposa y las sospechas de corrupción de sus hijos.
Ernesto Zedillo Ponce de León(1994-2000)
Nació en la Cd de México el 27 de diciembre de 1951
Doctor en Economía
Universidad de Yale
Partido Revolucionario Institucional
Primera Dama Nilda Patricia Velasco
Carlos Salinas de Gortari (1988-1994)
Nació en la Cd de México el 03 de abril de 1948
Doctor en Economía Política y Gobierno
Universidad de Harvard
Partido Revolucionario Institucional
Primera Dama Yolanda Cecilia Occelli González
Logros de su Gobierno
- Programa Solidariad en 1988, durante los seis años de gobierno se invirtio un equivalente a casi 18,000 millones de dólares.
- Tratado de Libre Comercio con Ámerica del Norte (TLC o TLCAN) 1994.
- Disminución de la Deuda Externa.
- Disminución de la Deuda Interna.
- Reanudación de las relaciones Estado-Iglesia.
- Privatización de la Banca.
- Privatización de las Empresas Parestatales.
- Disminución de tres ceros a la moneda.
- Disminución de la Tasa del IVA de un 15% a un 10%.
Miguel de la Madrid Hurtado (1982-1988)
Nació en Colima el 12 de diciembre de 1934
Maestro en Administración Pública
Universidad de Harvard
Partido Revolucionario Institucional
Primera Dama Paloma Delia Margarita Cordero Tapia
Logros de su Gobierno
- Durante su administración, el número de paraestatales se redujo de 1155 a 413. Ante la severa crisis económica (donde se alcanzó el 3,100 por ciento de devaluación del peso) se establecieron los Pactos de Crecimiento Económico con los diversos sectores sociales, mediante los cuales el gobierno subsidiaba parte de los precios de los productos básicos y los productores/distribuidores se comprometían a no aumentarlos.
- En Enero de 1986, tras aproximadamente 3 años de negociaciones, México logra ser admitido al GATT, siendo el punto más fuerte de esta administración.
- Se renegoció la deuda externa aplicando un plan de austeridad en el gasto, conjuntamente emprendió la renovación moral de la sociedad y realizó la campaña anticorrupción en los cargos públicos, la cual cobró dos notorias víctimas: Arturo Durazo Moreno, alias El Negro, jefe de Policía y Tránsito del Distrito Federal entre 1976 y 1982.
José López Portillo y Pacheco (1976-1982)
Nació en la Cd de México el 16 de junio de 1920
falleció el 17 de febrero de 2004
Doctor en Derecho
Universidad Nacional Autónoma de México
Partido Revolucionario Institucional
Primera Dama Carmen Romano Nolck
Logros de su Gobierno
- Se descubrieron importantes yacimientos de petróleo en Chiapas, Tabasco y la sonda de Campeche, lo que permitió a López Portillo la reactivación de la economía nacional.
- Promulgó una ley de amnistía política, y en el campo internacional, restableció las relaciones diplomáticas con España.
- En 1997 las cámaras aprobaron la ley de Organizaciones Políticas y Procesos Electorales.
Luís Echeverría Alvarez (1970-1976)
Nació en la Cd de México el 17 de enero de 1922
Licenciado en Derecho
Universidad Nacional Autónoma de México
Partido Revolucionario Institucional
Primera Dama María Esther Zuno Arce
Logros de su Gobierno
- Fue construida la red de carreteras, aeropuertos y se crearon los puertos de navegación de altura: Puerto Madero en Chiapas y Lázaro Cárdenas en Michoacán.
- Creó el Instituto Mexicano de Comercio Exterior (IMCE) e instituyó, en 1975, las secretarías de Turismo y de Reforma Agraria, así como la Comisión de Estudios del Territorio Nacional. Repartió 16 millones de tierras a los campesinos, lo que provocó animadversión de los grupos conservadores mexicanos y extranjeros.
- Llevó a la práctica una activa política exterior, reforzando y ampliando la presencia de México en todos los organismos y foros internacionales. En 1974, a propuesta de México, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó la Carta de los derechos y deberes económicos de los estados, complementaria de la Declaración Universal de Derechos Humanos, y en 1975 participó en la fundación del Sistema Económico Latinoamericano (SELA), organismo regional destinado a fomentar el desarrollo independiente de los países de la región.
- Durante su mandato creció el presupuesto para la UNAM en un 1,688%, el sector burócrata aumentó de 600,000 en 1972 a 2.2 millones en 1976, empleando en gran cantidad a egresados
objetivos perseguidos por los tres caudillos principales de la revolución.
Carranza
tuvo por objeto restablecer la legalidad poniendo fin al gobierno usurpador de victoriano huerta.
venustiano carranza desconoce al usurpador huerta el 19 de febrero de 1913 y sabiendo que ya está en coahuilael Tte. Corl. Pablo González, sale hasta
entonces de saltilloy es en la Hacienda de
Guadalupe donde proclama El Plan de Guadalupe el 26 demarzo de 1913, bajo la protección y el amparo del Tte.
Corl. Pablo González, que se bate heróicamente en Monclova, en Candela, en
Lampazos, en Bustamante, en Gloria, en Aura, contra poderosas fuerzas federales
huertistas de los Generales Joaquín Mass y Guillermo Rubio Navarrete.
El Plan de Guadalupe es un documento sencillo, severo; expresa con admirable
precisión la finalidad intrínsica de la lucha que empieza; por eso fue la
resolución correcta del orden social y político porque ya no era posible
mediante el sistema de súplicas y ruegos que nadie oiría, sino como lo
comprendió el Gobernador carranza, tenía que ser un problema antes
que todo, escencialmente militar. Fue por esto que, para acabar radicalmente con
el régimen de la usurpación, fue indispensable que surgiera avasalladora La
Revolución Constitucionalista.
Para ello cuenta en su inmensa labor de
preparación y para llevar a feliz término la campaña, con el contingente de muy
valiosos elementos en el orden civil y militar, entre ellos ostensiblemente
figuró la relevante personalidad del entonces Teniente Coronel Pablo González
Garza.
4.- ¿ cuales son las principales caracteristicas de la constitucion mexicana de 1917?
DATOS GENERALES DE LA CONSTITUCIÓN DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS DE 1917
* Nombre: Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
* Fecha de Aprobación: 31 de enero de 1917
* Fecha de Promulgación: 5 de febrero de 1917
* Lugar de Promulgación: Ciudad de Querétaro
* Expidió: Congreso Constituyente
* Publicación Oficial: Diario Oficial de la Federación
* Número de artículos: 136
* Número de modificaciones: 376
CARACTERÍSTICAS
La Constitución Mexicana vigente está conformada por dos partes: la dogmática y la orgánica.
En la primera, quedan consignadas las [[Garantías Individuales]] y se reconocen derechos y libertades sociales:
*Derecho a la libertad, aboliendo la esclavitud y otorgando Libertad a cualquier individuo dentro del Territorio Nacional.[10]
*Derecho a la libre expresión, asociación y tránsito, libertades esenciales de la nación mexicana.
*Derecho a la educación, siendo ésta otorgada por el Estado de manera laica y gratuita.
*Derecho a la posesión de armas de fuego para seguridad y legítima defensa.
*Derecho de huelga] y organización de los trabajadores en sindicatos.
*Derecho a la libre profesión de cultos.
*Jornada máxima de 8 horas de trabajo.
*Derecho al trabajo digno y socialmente útil
La parte orgánica corresponde a la división de los Poderes de la Unión y el funcionamiento fundamental de las instituciones del Estado, estableciendo:
*Una forma de gobierno mexicano como una república federal, representativa y popular.
*Que los Poderes de la Unión están divididos en Ejecutivo (Presidente de México Presidencia de la República), Legislativo (Congreso de la Unión Honorable Congreso de la Unión) y Poder Judicial de la Federación de México (Judicial) (Suprema Corte de Justicia de la Nación).
*Que la reelección del presidente queda prohibida.
*La creación del Municipio libre,
*La reforma agraria.
5.- que aspectos se redifieren en la redaccion del articulo 3° constitucional en 1917?
Constitución política de 1857
ARTÍCULO 3
“La enseñanza es libre. La Ley determinará qué profesiones necesitan título para su
ejercicio y con qué requisitos se deben expedir.”
Constitución Mexicana de 1917
ARTÍCULO 3
“La enseñanza es libre; pero será laica la que se dé en los establecimientos oficiales de
educación, lo mismo que la enseñanza primaria, elemental y superior que se imparta en
los establecimientos particulares. Ninguna corporación religiosa, ni ministro de algún
culto podrá establecer o dirigir escuelas de instrucción primaria. Las escuelas primarias
particulares sólo podrán establecerse sujetándose a la vigilancia oficial. En los
establecimientos oficiales se impartirá gratuitamente la enseñanza primaria.”
miércoles, 21 de noviembre de 2012
José Vasconcelos.
En la obra de Vasconcelos existe una rica filosofía, en torno al mundo en relación con el hombre, la cual se concreta con énfasis especial en una estética con sentido cultural para la formación humana.
A pesar de que existen varios trabajos valiosos sobre la obra de José Vasconcelos, aún se carece, en mi criterio, de un estudio sistematizado sobre su Filosofía humanista y las determinaciones concretas en que se expresa, particularmente su relación con la estética y el sentido cultural en que se funda toda su cosmovisión humanista. Precisamente esta obra aborda la filosofía del destacado filósofo mexicano con sentido holístico- cultural y en su complejidad real. Esto significa que la novedad de los resultados obtenidos no se reduce sólo a la sistematización del problema, sino además, a la aprehensión de nuevas aristas de su rico pensamiento, con visión de totalidad.
El libro está estructurado en dos capítulos y su desarrollo transcurre de lo general a lo particular, sin perder de vista las varias mediaciones en que se despliega como sistema. En el primer capítulo: Ser y devenir del pensamiento y la obra de José Vasconcelos, se trabaja el proceso de formación y desarrollo del pensamiento y de su obra, incluyendo el contexto sociocultural en que se desarrolla, las influencias que recibe, así como el marco teórico general en que se funda la aprehensión filosófica del pensador mexicano. Esto se concreta en tres epígrafes, que si bien no agotan el contenido significativo del capítulo, al menos se aproxima a sus momentos medulares. Estos son: 1. Acercamiento a su vida, pensamiento y obra. 2. Especificidad de su cosmovisión, que incluye aspectos esenciales de su filosofía humanista y otras determinaciones concretas, y 3. Epistemología, valores, ciencia, técnica y cultura iberoamericana y las determinaciones concretas que dan cuenta de un pensamiento sistematizado y maduro.
Principales propuestas ideológicas,
políticas y su actitud ante el progreso social
El corpus del pensamiento de Vasconcelos está integrado por una copiosa autobiografía, una historia de México y por supuesto, de un sistema filosófico compuesto de una metafísica, una ética, una estética y una historia de la filosofía, que intenta coronar con una teodicea.
La conformación del criterio filosófico de Vasconcelos tiene como antecedente una fuente plural de pensadores que consolidaron su ideología y su visión del mundo.
La escuela de Mileto le enseñó que todo es devenir; Heráclito le dio pesimismo fundamental... en Plotino supo lo que es el éxtasis... los filósofos alemanes... todo debe pasar por la razón. El impulso, el deseo, la energía son la base del Universo. Kant fijó en su mente que toda Metafísica es intuitiva. Con Schopenhauer recibió... la confirmación en el pesimismo, y Nietzsche lo hizo comulgar con la tragedia del mundo. En Francia, Bergson le ha mostrado como deben cerrarse los ojos, abriendo el alma al rumor invisible (Fernández, 1942: 20).
La filosofía de Vasconcelos se caracteriza por su antiintelectualismo, rechaza el pragmatismo como teoría del conocimiento, aunque reconoce el valor de la ciencia y la considera como un preludio a la especulación filosófica. Considera que el instrumento propio de la filosofía no es la razón, sino la intuición emocional, que es el dato primario de toda existencia, que permite ahondar en las esencias de las cosas. “Su concepción metafísica consiste en un emanatismo inspirado en Plotino, que partiendo del átomo material pasa por lo orgánico, lo psíquico hasta desembocar en lo Uno absoluto” (Ramos, 1993: 166-167). La filosofía para Vasconcelos es un peldaño para ascender a Dios, es decir, nos lleva de los estadios inferiores del ser, hasta la fusión con lo divino.
José Vasconcelos es un filósofo activo, sus teorías intentan ser una vasta síntesis de todos los hechos, de todas las ideas y de todas las emociones que se entrecruzan en el cosmos.
Su propuesta política tenía como fin una sociedad mexicana con un orden social y económico más justo, en que el respeto de la libertad fuera elemento prioritario. Su quehacer político estuvo dirigido a lograr una sociedad democrática que permitiera el desarrollo integral de todos los individuos.
Congruente con su propuesta monista también planteó la unidad de las naciones con un mismo idioma y una raza común, esa unidad de pueblos la llamó Iberoamérica, sociedades que comparten una personalidad propia y un mismo destino y corona su propuesta aludiendo al fin último de la historia de los pueblos iberoamericanos, que es producir una síntesis de las cuatro razas existentes: la negra, roja, amarilla, y blanca, de la que emerge victoriosa la quinta raza, la raza cósmica, que representa al hombre nuevo, con una cultura de esencia espiritual.
Su actitud ante el progreso es por demás elocuente, a través de la educación, en su parte técnica, práctica y aplicada, el mexicano logra el dominio de su entorno físico, socioeconómico y puede aspirar al derecho, a la seguridad social y al bienestar material.
La propuesta educativa de Vasconcelos conlleva a formar el hombre capaz de valorar la vida desde un punto de vista personal, de ser autogestor de su sustento bajo el principio de que todo hombre de trabajo estará en condiciones de conquistar un progreso para él y por ende para toda la sociedad.
Sobre el desarrollo de la ciencia y la técnica
La finalidad de la ciencia según Vasconcelos, es enseñarnos a aprovechar el objeto, que ubica como la “física del conocimiento”. Los conocimientos del corpus de la ciencia tienen carácter objetivo y pragmático, también intelectual y teórico. Aclara que mientras sólo se trate de cuestiones de técnica, bastará con ejercicios de adiestramiento y cuando aparece el teórico que investiga la ley del objeto y la ley del sujeto y la manera de sus relaciones y convergencias, entonces nace la ciencia. De manera textual, Vasconcelos nos dice: “En rigor, la ciencia no es otra cosa que la teoría de la técnica, la manera más general de nuestras relaciones con el objeto” (Fernández, 1942: 66).
Nos dice Vasconcelos que para aprender la técnica se acude a la escuela, aunque no basta, lo que falta es reflexionar, utilizando la razón inductiva y deductiva para investigar, para coordinar el contenido de la experiencia científica: “Para enseñar entonces la ciencia conviene por lo mismo, un método a la vez práctico y teórico” (Ibíd.: 68).
Lo que propone nuestro filósofo mexicano es que los programas educativos deben ser flexibles en la metodología adaptada para cada disciplina “... el método ha ser activo para los aprendizajes que impartan adiestramiento, pero intelectualista, lógico y teórico para el conocimiento que precede y supera y engendra la práctica (Ibíd.: 69).
De lo anterior sigue que la escuela activa es la que se refiere al trabajo, la escuela intelectualista la que se refiere al aprendizaje de la ciencia abstracta; la escuela ética es la que se refiere al conocimiento de los valores y también remarca el proceso del conocimiento que va de lo concreto a lo abstracto.
Concepciones sobre el papel de la educación, el arte y la literatura
Vasconcelos planteó con toda seguridad que por medio de la educación y la cultura, los mexicanos tomarían conciencia de sus problemas internos, y los trascendería en soluciones inmediatas, hasta la conformación de un hombre nuevo: el hombre Iberoamericano, de ahí la necesidad de promover una cultura nacional y popular con acceso a todos los mexicanos.
La educación la consideró como el motor que genera conciencias, y además la que despierta el espíritu: “La verdadera novedad consistió en concebir la educación como una palanca para remover conciencias, como un despertar del mexicano, que se realizaría no sólo por la experiencia escolar, sino por la difusión de la cultura, de los libros” (Sametz de Walerstein, 1991: 11).
El importante papel que designa Vasconcelos a la educación, es el de rescatar al hombre de la ignorancia, el hacerlo libre mentalmente. Mediante la educación y la reflexión, el hombre descubre la verdad y alcanza la redención del espíritu. “La verdad y la belleza lo guían hacía su realización integral” (Ibíd.: 64).
Su proyecto educativo, pretendió producir un mexicano con una visión nueva, que tuviera como fundamento la esencia de la patria, que conociera sus raíces hispánicas e indígenas, y que a partir de esta toma de conciencia expresara todo lo humano en constantes maneras de superación.
Con relación al mejor método para conseguir los logros de la educación, Vasconcelos recomienda adoptar el más sencillo, el que sigue la realidad del saber en su desenvolvimiento natural e histórico: la deducción. “No hay educación sin un concepto general del mundo. El educador encontrará en su filosofía, el punto de partida de su pedagogía” (Fernández, 1942: 34).
El proyecto educativo de Vasconcelos es audaz, inteligente y visionario, pero lo más importante, es que creyó en el poder de la educación, como factor de igualdad social.
jueves, 15 de noviembre de 2012
proyectos educativos del siglo XIX en méxico.
Los proyectos educativos
del siglo xix: México y la
construcci ón de la Naci ón
IntroducciónLa política educativa que hoy día
se aplica en los diferentes espacios
y ámbitos educativos del país resulta
impensable si desconocemos o
ignoramos su pasado histórico, es
decir, su memoria; el presente artículo
tiene por objeto presentar algunas
ideas, planteamientos y propuestas que
dieron origen a la construcción de
proyectos educativos a lo largo del
siglo xix; a partir de este material se
analiza la destacada labor de profesores,
pedagogos, políticos y educadores
interesados en la educación
del país.
El siglo xix resulta de gran importancia
y yo diría que es fundamental
para comprender la construcción de
un sistema educativo moderno organizado
y dirigido por el Estado. De
allí la pertinencia de hablar de los
orígenes de la política educativa
contemporánea.
Iniciativas y ensayos educativos:
la construcción de la nación
mexicana, 1821-1854
El año de 1821 marca el inicio de la
vida independiente del país; el momento
resulta complejo y difícil pues
es necesario imaginar a la nación y
dar paso a su construcción; las propuestas
son variadas pues son el
reflejo de los actores políticos involucrados
en el moviendo independen-tista; borbonistas, iturbidistas, insurgentes
y liberales, cada unos de estos
grupos con diferentes visiones culturales
e ideológicas; sin embargo,
existe un punto que los une e identifica,
el educativo; las declaraciones
gubernamentales de la época ilustran
el punto: “Nada puede contribuir
tanto a la prosperidad nacional,
como
la ilustración pública y la acertada
dirección que se dé a la juventud”,
declara en 1823 el Supremo Poder
Ejecutivo de la joven República.1
Más tarde, Guadalupe Victoria declara:
“La ilustración sirve para la existencia
de las naciones, las educa y las
conserva”. Bajo esta misma línea,
Vicente Guerrero declara: “Convencido
de que las luces preparan y hacen
triunfar el imperio de las libertades,
abriré todas las fuentes de la instrucción
pública. Los gobiernos populares,
para quienes es un interés que los
pueblos no vivan humillados, se apresuran
a dar a las artes y las ciencias
el impulso que tanto les conviene”.2
Podemos ver que este interés se
vincula con la necesidad de impulsar
el progreso, la libertad y la razón
en la joven nación, pero esto no será
suficiente: habrá que impulsar acciones
más concretas.
Ya el gobierno de Agustín de
Iturbide, en 1822, intenta considerar
el tema educativo; sin embargo, care1
François Xavier Guerra, México del antiguo
régimen a la revolución, 1995, México, fce, p. 394.
2 Ibid.
ce de fondos suficientes para apoyar
un proyecto amplio, por tanto, éste
queda en manos de la Compañía
Lancasteriana,3 la cual debía fundar
con el tiempo escuelas elementales
y normales; el Estado quiere impulsar
la educación, pero no cuenta con
los recursos necesarios; por ello, deberá
valerse de instituciones alternas
que apoyen esta iniciativa.
El primer ensayo educativo se
presenta en el año de 1823 bajo el
gobierno del Supremo Poder Ejecutivo,
Proyecto de Reglamento General
de Instrucción Pública; en su art. 1°
se anota que la educación ha de ser
pública y gratuita. El art. 3°, todo ciudadano
tiene derecho a instruirse; nadie
ha de pagar por ella, y la instrucción
será uniforme y por los mismos métodos
y tratados elementales. Art. 6°,
se suprimen los gremios de maestros,
pues todo ciudadano tiene facultades
de formar establecimientos de instrucción.
Arts. 11° y 12°, la Instrucción
Pública estará a cargo de una
Dirección Nacional. Art. 33°, prescribe
que se establezcan escuelas
públicas de primeras letras para instruir
a los niños y formar sus costum-
3 La Compañía Lancasteriana fue fundada en
el año de 1822; los fundadores fueron: doctor Manuel
Codorniú, licenciado Agustín Buen Rostro, Manuel
Fernández Aguado, coronel Eulogio Villaurrutia
y profesor Nicolás Germán Prissete, sustituido
éste más tarde por el profesor Eduardo Turreau
de Linieres. La primera escuela de la
Compañía fue ubicada en el local de la Antigua
Sala Secreta de la Inquisición.bres en utilidad propia y provecho de
la nación.4 Así mismo, se establece un
currículo para la primaria; en éste, se
presentan las asignaturas de lectura,
escritura, aritmética, geometría, gramática,
catecismo religioso y moral,
dibujo y dos materias fundamentales
para el nuevo Estado: Constitución del
Estado y Catecismo Político, es decir,
se da un espacio al tema cívico y por
tanto a la formación (si bien incipiente)
de ciudadanos.
Este proyecto consideró la educación
de las niñas y de los adultos
y se ordenó la creación de escuelas
para atenderlos.
La educación de primeras letras
fue la prioridad del gobierno, es decir,
la que atendía la enseñanza de la escritura
y la lectura fundamentalmente,
aunque también se dio atención a la
educación superior; las carreras establecidas
fueron: teología, jurisprudencia
canónica y civil, medicina, cirugía
y farmacia y ciencias naturales.
Las buenas intenciones de Pedro
Celestino Negrete, Nicolás Bravo y
Guadalupe Victoria fueron eso: un
excelente propósito que no se llevó a
cabo; la razón fue la falta de recursos
económicos,
maestros y espacios escolares.
A los pocos meses se instauró la
República Federal y se promulgó una
4 Ver Ernesto Meneses, Tendencias educativas
oficiales en México, 1821-1911, 1998, México,
Centro de Estudios Educativos y Universidad
Iberoamericana, p. 94.
nueva constitución política y un nuevo
plan educativo que se dio a conocer
en 1826.
Fue la segunda propuesta educativa;
nuevamente encontramos la
insistencia de que la instrucción
pública se dé en establecimientos
destinados para tal efecto; se presentó
un currículo para primaria, que
incluía prácticamente las mismas
asignaturas que el anterior, aunque
destacan la inclusión de las materias
de moral y urbanidad; además,
se incluye una nueva materia: “Conocimientos
de Derechos
Civiles”. Se
continúa con el tema cívico, tan necesario
para una nación en ciernes. La
instrucción es obligatoria y se llevará
según el método lancasteriano. En el
Distrito Federal son los ayuntamientos
los encargados de impartir esta
educación: por cada pueblo de 100
familias deberá establecerse una escuela;
los maestros serán seleccionados
según lo acordado por el ayuntamiento;
las plazas de instrucción
se otorgarán por examen público ante
un comité elegido por esta instancia
y éste se validará cada dos años.
Respecto de la escuela preparatoria,
ésta enriquece su currículo con
materias un tanto científicas, como mineralogía,
geología, botánica, zoología
e incluye gramática de lenguas
antiguas. Por su parte, la formación
profesional se vería apoyada con recursos
como bibliotecas, colección demapas, laboratorios y seis escuelas
de ciencias aplicadas: artillería, ingeniería,
canales, minería, puentes, caminos,
ingeniería geográfica y construcción
naval. El proyecto ofrecía
grandes posibilidades; sin embargo,
tenía un problema: carecía de fondos
y no señalaba la manera de sostener
tan ambicioso proyecto.
La situación económica del país
impidió que estas iniciativas en materia
educativa se pusieran en práctica;
se dieron reajustes y, para 1827,
surge un tercer plan educativo, el cual
busca nuevamente y con muy buenas
intenciones impulsar la educación
pública en el país; se precisa que todo
ciudadano debe saber leer y escribir,
además debe fortalecer la formación
en urbanidad y civilidad; para ello
se incluyen las materias de urbanidad
y catecismo político; ambas materias
estuvieron unidas de alguna manera
al buscar como objetivo la formación
de buenos ciudadanos que respetaran
las reglas de la sociedad urbana; dichas
materias compartieron espacios
comunes prácticamente durante todo
el siglo xix.5
En su art. 2° se indica que el
número de escuelas se adaptará a
la población de las parroquias; además
se habla de un cuerpo de inspectores
que deberá supervisar las escuelas.
Los maestros serán examinados; se
5 Al respecto, ver los trabajos de Valentina Torres
Septién y Jesús Marqués.
fijan sueldos de $100.00 para los
maestros y $83.00 para las maestras.
El art. 13° establece
que la enseñanza
es gratuita.6
Para 1832, durante la gestión de
Anastasio de Bustamante, el Sr. Valentín
Olaguíbel presentó ante la
Cámara de Diputados un nuevo ensayo
educativo, Proyecto sobre arreglo
de la Instrucción Pública; en este documento
se reconoce la difícil y penosa
situación por la que atraviesa
la instrucción pública en el país, la
cual es el resultado de la inestable
situación política y económica; de
allí, que se plantee un plan sencillo
y económico para la educación.
En su art. 1° se anota: La enseñanza
costeada por fondos públicos será
pública, gratuita y uniforme.
Art. 2°. La enseñanza privada
será libre, se impedirá que se enseñen
doctrinas contrarias a la religión católica,
la buena moral o contrarias a
la Constitución.7
El currículo de primaria para
niños incluye la materia de principios
elementales de religión y de moral,
y el de niñas incluye sólo materias
propias de su sexo: lectura, escritura
y aritmética; por supuesto, urbanidad
y religión, y se suprime “Nociones
de la Constitución”. Para el nivel
de preparatoria se eliminan once
materias y sólo queda con cinco. Fi-nalmente, en su art. 172° se indican
las funciones de la Dirección General
de Instrucción Pública: velar por la
enseñanza pública y cuidar que se
observen los reglamentos.
Este proyecto efectivamente fue
extremadamente sencillo, austero y
conservador; tanto que al año siguiente
es cancelado; en 1833 se
desata la gran polémica en torno a la
iniciativa liberal de educación laica;
el vicepresidente
Valentín Gómez
Farías presentó una fuerte reforma
educativa en la cual destacan los siguientes
artículos: 1°. Se suprime la
Universidad de México y se establece
una Dirección General de Instrucción
Pública para el Distrito Federal
y los territorios de la federación, la
cual tendrá a su cargo todos los establecimientos
públicos de enseñanza;
será la encargada de nombrar a los
profesores de los ramos de enseñanza;
así mismo será la encargada de elaborar
los reglamentos
y designará los
libros elementales de enseñanza. Se
indica que todos los gastos derivados
de la instrucción pública serán pagados
por el gobierno. Esta reforma da
prioridad a la enseñanza primaria y
normal, pues son espacios fundamentales
para la formación de ciudadanos
y para la formación de cuadros
para la enseñanza.
Con esta reforma educativa el
grupo liberal avanza, sus planteamientos
están sobre la mesa: la libertad de
enseñanza, la eliminación y distanciamiento
de la Iglesia católica en
temas educativos y la presencia del
Estado como el único que debe asumir
el control de la educación. Las
ideas que nutren el pensamiento del
cambio educativo están en el gran
ideólogo José María Luis Mora, para
el cual era indispensable establecer
“una enseñanza absolutamente independiente
del clero, enseñanza controlada
por el Estado, enseñanza que
trasmitiera el dogma liberal”;8 sólo
así se podría avanzar en la conformación
de los nuevos ciudadanos que requería
la nación, por supuesto, liberal.
El momento político no era el
apropiado para impulsar una reforma
educativa liberal; la reacción no tardó:
el presidente Sana Anna no apoya la
iniciativa; ante las fuertes críticas y
reclamos, en 1834 derogó la reforma
y prácticamente pidió disculpas a
la sociedad conservadora del país;
los ayuntamientos vuelven a ser los
encargados de las escuelas de primeras
letras.
Los cambios en materia educativa
continúan y se presentan nuevas
propuestas, aunque en esencia se
mantienen las mismas premisas,
unas defendidas por conservadores
y otras por liberales. En 1842, se expedía
un nuevo decreto que declaraba
la educación obligatoria entre los
7 y los 15 años; además, debía sergratuita. Se daba a la Compañía Lancasteria
la Dirección General de
Instrucción Primaria; con el cambio
constitucional este ensayo fue derogado
y para 1843 se redactó un nuevo
ensayo educativo a cargo de Manuel
Baranda y se anota “dar impulso a la
instrucción pública, uniformarla y hacer
efectiva su mejora y progresivos y
firmes sus adelantos”.9
La situación del país para la década
de los cuarenta era de caos, inestabilidad,
crisis económica, intervenciones
extranjeras, guerras, etc. y aún
así, en medio de la total anarquía y
de los constantes enfrentamientos
entre liberales y conservadores, se
presentaban y debatían nuevos proyectos
educativos, muchos de ellos
sumamente completos y ambiciosos.
Con el fin de la dictadura santanista,
en el año de 1855, el país continúa
en su intento por consolidar un
proyecto de nación; sin embargo,
aún está por definirse la línea política
que tomara las “riendas del país”.
Los liberales y el proyecto
educativo: vientos de cambio
“A partir de la segunda mitad del
siglo xix los liberales concentraron
sus esfuerzos en diseñar un proyecto
9 Josefina Zoraida Vázquez, Nacionalismo y
educación en México, 1979, México, El Colegio
de México, p. 32.
educativo moderno bajo la dirección
del Estado. La idea central era formar
a los niños en la escuela, es decir,
contar con una educación formal, la
cual debía de atender de manera
especial la formación cívica del
niño”.10 Siguiendo esta línea, François
Xavier Guerra, señala que:
A través de la escuela se trasmiten
los cimientos ideológicos de
la enseñanza liberal: formar ciudadanos
leales e industriosos. Es decir,
individuos políticos nuevos,
leales a la nación, que actúen como
agentes económicos autónomos.11
Por tanto, todas las iniciativas
estarán encaminadas a lograr dicho fin.
Los años que van de 1856 a 1867
constituyen un período de gran actividad
en materia de legislación educativa.
Juárez, a la cabeza de un destacado
grupo de liberales, consideraba
más que urgente pasar de las meras
iniciativas a la normatividad en materia
educativa; sin embargo, mucho
de lo propuesto ya se había planteado
anteriormente, pero ahora se daba
fuerza a estas ideas al incluirlas en la
Constitución de 1857. El tema educativo
quedó incluido en el art. 3°:
“La enseñanza es libre; la ley deter-
10 Rosalía Meníndez, “Nacionalismo y patriotismo,
fundamentos para la formación de ciudadanos:
los libros de texto de civismo para educación primaria,
1876-1921”, en Las disciplinas escolares
y sus libros, 2010, México, ciesas, uaem, Juan
Pablos editores, p. 51-2.
11 François Xavier Guerra, op. cit. p. 205.minará qué profesiones necesitan
título para su ejercicio y con que requisitos
se debe expedir”.12
En 1856 se establece la secundaria
para niñas, importante iniciativa
que coloca la primera piedra en la
construcción de la formación de las
futuras maestras; para el año de 1857
se dan las bases para la fundación de
escuelas normales.
Después de concluir la guerra de
Tres Años, en 1861 se promulga La
Ley de Instrucción Pública para el
Distrito Federal y los Territorios Federales,
la cual establece un nuevo
plan de estudios para la educación primaria;
los aspectos de orden cívico
son considerados en la asignatura
“Lectura y leyes fundamentales”; es
evidente el interés de los liberales
por dar a conocer la nueva legislación
liberal entre los niños. En este mismo
plan, las asignaturas “catecismo religioso”
e “historia sagrada” son eliminadas
definitivamente del currículo
escolar por obvias razones como
consecuencia de la separación de
la Iglesia del Estado suscitado en el
año 1859; en su lugar, se establece la
materia de “moral”, que se aboca a
la enseñanza de los principios morales
y que se mantendrá hasta finales
del siglo xix.13
12 Josefina Vázquez, op. cit., p. 53.
13 Al respecto, ver Verónica Chavero Martínez,
La enseñanza de la moral a través de los libros de
texto para educación primaria, 1867-1908, Tesis
de Maestría, 2010, México, Universidad Pedagógica
Nacional, Ajusco.
La línea estaba trazada; como lo
anota Josefina Vázquez: “había que
arrancar la educación de las garras
del clero y difundir ampliamente la
enseñanza”. La política educativa
liberal avanza, y en 1867, se presenta
La Ley Orgánica de Instrucción
Pública,
la cual señala que la instrucción
pública es gratuita para los
pobres y es obligatoria; la enseñanza
religiosa desaparece totalmente, por
lo menos en la legislación. Dos años
más tarde se publica La Ley Reglamentaria
de Instrucción Pública, que
establece la creación de la Escuela
Nacional Preparatoria, así como una
serie de cambios en los planes del
nivel primario y preparatorio.
El escenario educativo se había
transformado, aunque básicamente
en materia normativa; la realidad
educativa aún estaba es espera del
gran cambio; se requería de un presupuesto
importante para transformar
la precaria educación del país.
Los esfuerzos fueron constantes y no
se veía el desánimo entre los convencidos
de las bondades de la educación.
Ernesto Meneses señala que, desde
1823 hasta 1865, se aplicaron ocho
planes de estudio para primaria, en los
cuales las asignaturas básicas eran:
Lectura, Escritura, Aritmética y Catecismo
Político; es decir, la enseñanza
de materias básicas para la formación
elemental, pero también algunas nociones
de educación cívica; todo ellofue considerado por los políticos e
interesados en promover un proyecto,
programa o solo algunas líneas sobre
la educación. Así, desde que México
obtuvo su Independencia,
el tema ha
estado sobre la mesa.
Con la Restauración de la República
en 1867, las asignaturas de
Urbanidad y Moral tuvieron a su cargo
la formación de valores en el niño; al
mismo tiempo se incluyó Rudimentos
de Geografía e Historia; la formación
cívico-histórica del futuro ciudadano
avanzaba sobre camino firme,
los liberales contaban ya con la base
normativa para la construcción del
gran proyecto educativo liberal. Porfirio
Díaz será el arquitecto de la modernidad
educativa del México de
entre siglos.
La modernización y el proyecto
educativo del Porfiriato
El proyecto educativo del Porfiriato
es uno: la modernización de la educación,
con la idea de establecer un
sistema educativo nacional, federal,
uniforme, homogéneo, racional, laico
y controlado única y exclusivamente
por el Estado.14
14 Al respecto, ver Rosalía Meníndez Martínez,
Modernidad y Educación Pública: Las escuelas
primarias de la ciudad de México, 1876-1911”,
Tesis Doctoral, 2004, México, Universidad Iberoamericana.
Porfirio Díaz procuró, por diversos
medios, transformar la sociedad
que había recibido y convertirla en
moderna, siguiendo para ello el ejemplo
de los países avanzados; el orden
y el progreso, premisas básicas del discurso
positivista y del mundo industrial
en ascenso, nutrieron el contenido
de la modernidad. Para lograr este
objetivo, resultaba necesario e indispensable
contar con un Estado nuevo;
en este sentido, el pensamiento positivista
ofreció importantes elementos
para su conceptualización: el orden
sólo podía ser alcanzado por un Estado
fuerte donde el presidente concentrara
amplios poderes y ejerciera un control
total sobre la sociedad; la libertad
política sería sacrifica en aras de la
evolución social. El trabajo del grupo
en el poder se centró en consolidar
un Estado poderoso que tuviera las
posibilidades de impulsar y sostener
un proyecto de nación; para ello, era
necesario modificar las estructuras
políticas y económicas vigentes. Para
lograr tan ambicioso objetivo, había
que transformar la sociedad y qué
mejor manera que por medio de una
educación
moderna, libre, gratuita,
obligatoria
y uniforme.
La mayoría de los educadores y
pedagogos de la época15 concebían
15 Enrique C. Rébsamen,Luis E. Ruiz, Ezequiel
Chávez, Justo Sierra, Enrique Laubscher, Gregorio
Torres Quintero, Rosaura Zapata, Estefanía
Castañeda, Miguel F. Martínez, Manuel Zayas
Francisco Cosmes, entre muchos otros. la educación moderna como una educación
racional, científica, objetiva, y
laica; para llevar a cabo el proyecto
modernizador resultaba indispensable
que las escuelas fueran modernizadas
en sus espacios, mobiliario,
contenidos curriculares, libros de
texto y maestros; aunado a esto, la
educación
debía lograr la uniformidad,
homogeneidad y obligatoriedad
en todo el país, pues sólo así se lograría
una exitosa difusión del discurso
liberal
en todas las escuelas. El proyecto
era claro, los actores estaban en
el escenario: maestros, educadores,
pedagogos, políticos, ministros y a
la cabeza el presidente de la República,
el General Porfirio Díaz; por
primera vez, la educación tenía un
rostro definido: la modernidad
avalada y sostenida por el régimen
porfirista.
Durante la gestión del Ministro
don Joaquín Baranda (1880-1901),
se logró conformar un proyecto educativo
de corte nacional, con especial
énfasis en la educación primaria y la
formación de profesores; bajo su liderazgo,
se obtuvieron importantes
avances en materia de legislación
educativa,16 pero sobre todo se logró
16 En 1884 se promulgó el Reglamentó Interior
para las Escuelas Nacionales Primarias; en 1887
se crea la Escuela Normal de Maestros; en 1888 se
promulga La ley de Instrucción Primaria y se dan
varias reformas al Plan de estudios de Educación
Primaria; en este mismo año se promulgó La Ley
de Enseñanza Obligatoria.
la organización y realización de los
Congresos de Instrucción Pública,
celebrados en la ciudad de México
durante los años de 1889-1890 y
1890-1891. La celebración de los
Congresos educativos marcó un
parteaguas en la educación del país;
se puede decir que, a partir de ellos,
la educación inició realmente un proceso
de modernización en diversos
ámbitos.
La segunda mitad de la década
de los ochenta del siglo xix representó
un momento particularmente
especial, pues durante estos años
se esgrimieron una serie de leyes y
reglamentos que dieron paso a la
creación de un marco normativo
para impulsar la modernización de
la educación; bajo esta dinámica, la
educación pública fue especialmente
atendida,
en particular el nivel primario,
aunque también se realizaron
importantes avances para normar la
educación privada.
17 La élite educativa
que rodeaba al General Díaz
buscaba generar nuevos enfoques
educativos con miras a establecer
una educación vinculada con el proceso
de industrialización que se imponía
en el mundo; además, intentaba
formar nuevas generaciones de ciudadanos
trabajadores, sanos y disciplinados.
17 Al respecto ver el trabajo de Valentina
Torres Septién, La educación privada en México,
1903-1906, 1996, México, El Colegio de México-
Universidad Iberoamericana. La vida escolar fue trastocada por
los vientos modernizadores; se dio énfasis
a la reformulación de los planes
y programas de estudio, que dieron
pie a la conformación de un currículo
renovado; el establecimiento de
métodos de vanguardia, retomados
de experiencias norteamericanas; la
puesta en práctica
de actividades
que enfatizaban la parte racional,
científica, cívica y práctica de la
enseñanza; todo ello formaba parte
de un ideal de formación moderna.
Los libros de texto no quedaron al
margen de estas transformaciones;
muy por el contrario, fueron objeto
de atención especial por parte de las
autoridades educativas, de los pedagogos
y de los maestros. Cada disciplina
fue diseñando sus propios libros
de texto, elaborados de acuerdo con
la normatividad establecida, ya que
de no ser así, no tendrían posibilidad
de ser aceptado
en las escuelas.
A partir de 1885, la Escuela Normal
de Maestros se encargó de seleccionar
los textos para el ciclo escolar
correspondiente.
La preparación cívica e histórica
de los niños fue particularmente
cuidada por el Estado liberal; para su
enseñanza se contó con programas
y libros escolares especialmente
diseñados para tal fin; para 1887, el
currículo de primaria incluía una
materia nueva: “Instrucción Moral y
Cívica”; al respecto, Justo Sierra
anota: “en las escuelas primarias de
todos los ámbitos de la nación se formará
no sólo al hombre socialmente
hablando sino al ciudadano mexicano,
inspirado
en los grandes ideales que
la patria persigue”.18 Todos los planes
de estudio posteriores incluyeron e
incluyen la materia de civismo.
La década de los ochenta fue
particularmente
fructífera en materia
educativa, pues en este período se
organizaron dos importantes y fundamentales
congresos: el Higiénico
Pedagógico (1882) y el de Instrucción
Pública (1889-1890), que incidieron
en la reorganización de la
educación primaria en el país; marcaron
el inicio de una serie de reformas
que condujeron a la educación
pública a tomar nuevos caminos.
Para 1888, se publicó la Ley de
Instrucción Pública; las materias
consideradas como básicas en esta Ley
incluían la: “instrucción moral y cívica,
la lengua nacional, la lectura
y escritura, las nociones de cálculo
aritmético y geometría, los elementos
de ciencias fundamentales de observación
y experimentación, datos elementales
de geografía y nociones de
historia natural, dibujo, canto coral,
manejo de los útiles de los oficios
mecánicos, ejercicios gimnásticos,
ejercicios militares (para niños) y labores
manuales (para niñas)”.19 Todas
18 Ernesto Meneses, op. cit., p. 447. estas materias estaban encaminadas
a fortalecer la formación cívica y científica
de los alumnos e implicaron
modificaciones en la estructura del
currículo.
A su vez, esta legislación enfatizó
el carácter de obligatoriedad de
la enseñanza elemental en el Distrito
Federal y Territorios, para varones y
mujeres de 6 a 12 años;20 de fondo
estaba nuevamente el plan para impulsar
una educación unitaria, que
ofreciera los mismos conocimientos
en todas las escuelas públicas; al ser
obligatoria la enseñanza, el discurso
liberal podía fluir más fácilmente.
La década de los noventa resultó
particularmente prolífica para la educación;
se dieron importantes medidas
que fortalecieron el aparato
educativo a cargo del Estado, el cual
tuvo cada vez mayores facultades
para dirigir la enseñanza pública. La
legislación hacía énfasis en los programas
y en los métodos. Al respecto,
la Ley Reglamentaria de 1896 indicaba
en el art. 66°: se establece una
Dirección General de Instrucción
Primaria, á fin de que ésta se difunda
y atienda con uniformidad, bajo un
mismo plan científico y administrativo.
21 Cada materia contaba con su
20 Ley de Instrucción Pública, mayo 23, 1888.
21 “Ley Reglamentaria de la Instrucción
Obligatoria en el Distrito Federal y en los Territorios
de Tepic y de la Baja California”, en Revista
de Instrucción Pública Mexicana, t. I. núm. 9,
julio 15, 1896, p. 257.
respectivo programa, que detallaba
por año escolar las actividades y contenidos
que debían tratarse por grado;
el profesor contaba con una guía para
la enseñanza de los aspectos fundamentales
del programa de estudios,
pero, sobre todo, con los lineamientos
para que impartiera solamente lo
estipulado por la autoridad.
En 1908 se promulgó la Ley de
Educación Primaria, que si bien era
para el Distrito Federal y Territorios,
fue acogida en breve tiempo por todo
el país. Este documento expresa los
intereses del equipo diseñador de la
política educativa22 y, en particular,
la visión de Justo Sierra, responsable
de la educación del país; se destacaban
los aspectos prioritarios de esta
política, que se resumían en tres: el
aspecto moral y cívico, que ahora
adquiría tintes modernos, acordes
con el proyecto de industrialización
que invadía al mundo occidental y que
requería de la formación de ciudadanos
obedientes y disciplinados; y los
aspectos científico y físico.
La política educativa del régimen
porfirista se sustentó no sólo en legislación,
sino que, por primera vez en
todo el siglo xix, se pasó de las buenas
intenciones a las acciones concretas;
22 Nos referimos a Justo Sierra, Ezequiel
Chávez, Enrique Laubscher, Enrique C. Rébsamen,
Joaquín Baranda, Justino Fernández, Luis
E. Ruiz, Gregorio Torres Quintero, Julio S.
Hernández, Abraham Castellanos, Estefanía
Castañeda, Rosaura Zapata. un presupuesto y un espacio político
administrativo propio le dieron la
fuerza para poder esgrimir un fuerte
proyecto modernizador, por supuesto,
éste contó con el aval político de
Porfirio Díaz y con la inteligencia,
compromiso e iniciativas
de maestros,
pedagogos y educadores mexicanos
y algunos de ellos extranjeros, que
ofrecieron grandes aportaciones a
la educación mexicana; destacan:
Enrrique C. Rébsamen, E. Laubcher
y Leopoldo Kiel entre otros. Todo
ello se conjuntó para la transformación
educativa.
Consideraciones finales
El siglo xix da cuenta de una ardua
labor de hombres interesados en la
construcción de una nación imaginada.
Se buscan las ideas de intelectuales,
políticos, maestros, militares
y en general
hombres con ideales a
veces un tanto románticos para transformar
un país tan desigual; sin embargo,
el propio avanzar del siglo con
sus duras sacudidas tranformó sus
ideas, ahora pragmáticas y racionales,
hasta llegar a mirar a la modernidad
como el paradigma de la nación
mexicana.
El caos, la inestabilidad
política y económica no fueron limitantes
para construir un proyecto educativo;
el desánimo no era parte del
siglo, muestra de ello es la cantidad
de documentación escrita a lo largo de
estos años: leyes, decretos, constituciones,
reglamentos, manuales, libros,
y mucho más. El objetivo era claro: se
requería de la educación para construir
y dar sentido
a la nación.
Tanto los liberales como los conservadores
mantuvieron una línea de
unión, a pesar de sus diferencias
ideológicas:
la educación obligatoria
y gratuita; para los primeros, laica;
para los segundos, religiosa; claro
que los caminos se bifurcaron y finalmente
el pensamiento liberal se
plasmó en el proyecto educativo del
porfiriato, el único que logró esgrimir
un fuerte proyecto de modernización
para la educación pública y,
con ello, sentar la base del sistema
educativo nacional del siglo xx. Los
resultados
no estuvieron en la cantidad,
sino en la calidad del proyecto
y en el impacto que éste tuvo en la
formación educativa de los niños y
jóvenes mexicanos
del período de
entre siglos.
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